lunes, abril 20, 2015

LO BELLO Y LO TERRIBLE | Rafael Narbona

LO BELLO Y LO TERRIBLE | Rafael Narbona

Collins_Jacob_Seated_Nude_2001

Desnudo, Jacob Collins. Óleo sobre lienzo, 2001
Eres la princesa de todas las provocaciones. Eres el pecado que nos condena. Eres la flor que nos hace temblar con su desnudez. Eres la lluvia amarilla que apaga nuestra sed. Tu carne despide luz, tus manos prodigan felicidad, tus nalgas son las estrellas de un turbio amanecer, tu pubis es un hachazo en las entrañas, tus labios son una gruta encantada, tus ojos fulguran con llamaradas de ebriedad. Enciendes nuestros sueños, apaciguas nuestra soledad, nos invitas a bajar a húmedos calabozos, donde el deseo nos aguarda con una máscara de verdugo. Nos haces morir, nos haces resucitar, nos haces tiritar. Nos gusta tu dureza. No queremos tus caricias, sino tus espumas. No queremos tu ternura, sino tu malicia de niña que hunde alfileres en una aurora recién nacida. Tu reino no es de este mundo. Tu reino es una región sin límites. Tu reino es un jardín con faunos humillados, que lamen tus manos y se emborrachan con tus escupitajos. Tu reino es una doncella desflorada por un brazo de cristal. Zeus inclina la frente, cuando siente tus pies descalzos sobre su cabeza. El cosmos se alimenta con los ríos de lava que brotan de tus pezones perforados.
A veces pienso que eres Lilith, rebelándote contra Adán. A veces pienso que eres Moloch, devorando nuestras fantasías de castidad. No recuerdo cuándo entraste en mi vida, pero no he olvidado tus jadeos entre dos atlantes que te alanceaban sin piedad. Eras un cisne blanco batiendo sus alas en el cieno. Eras Leda entre lombrices sonrosadas. Dos glandes enloquecidos araban tu carne tatuada. No había amado ni amada, sino pasmo, fiebre y estruendo. Tu saliva era un resplandor plateado que propagaba un suave frescor. Tu cintura se ondulaba como un cervatillo en la espesura. Tu cuerpo desbordado por otros cuerpos se transfiguraba en la belleza primigenia, anterior al lenguaje y la razón. No era la obra del amor, sino del placer, que no necesitaba excusas ni pretextos. Eras hermosa por fuera. Eras hermosa por dentro. Gemías como una ola que se aleja de la orilla, buscando el fondo del mar. Cuando al fin te arrodillaste, los atlantes vaciaron su púrpura dorada sobre tus mejillas, que se regocijaron como flores bendecidas por un vino antiguo. Tu lengua recogió la simiente y la transformó en arcilla. De ese barro, nació mi escritura, que ahora celebra tu presencia sobre la tierra.
Tus glúteos son el absoluto que soñaron los poetas. Tus glúteos son el altar de una olvidada deidad. Son la bahía de un océano inexplorado, donde se consuman los sacrificios más terroríficos. Al principio, tus glúteos se limitaron a cobijar monstruosos cirios. Eran la puerta estrecha que conducían al único paraíso posible. Eran el éxtasis entre dos colinas hambrientas de indomables priapismos. Nos enseñaste un pozo de dicha inextinguible, pero tu alma de pitia te exigía ir más allá. El mundo era tu cuarto de juegos. Tu ano desciende de Gea y Urano. Es un ser mitológico, que ha sobrevivido a la caída de Grecia y Roma. Es la venganza de Nietzsche contra el Crucificado. Es materia oscura con una poderosa fuerza gravitatoria. Tu ano es una filigrana de la mecánica cuántica. En su interior, es posible superar la velocidad de la luz. Tu ano es un invernadero que protege del frío. En sus paredes, crecen el opio y la datura, con sus flores blancas y granates. No es un esfínter, sino un canal veneciano, donde el pene se transforma en una góndola y se adormece mientras escucha al barquero. Tu ano es un anfitrión que nunca escatima agasajos. Es un palacio encantado con infinidad de habitaciones, donde los onanistas se desposan con las parafilias y engendran delirios barrocos. Tu ano es una pintura de Coubert, proclamando el parentesco entre lo bello y lo terrible.
No eres una meretriz. Eres una sacerdotisa Apolo. Eres el arco y la lira, con unas bolas chinas deslizándose por tus intestinos. Eres la pastorcilla que anuncia la buena nueva, con el cuerpo esculpido por éxtasis inacabables. Eres un alma pura que ha pasado 120 jornadas en un gabinete de poesía, sometiéndose a la estricta disciplina de escanciar el dolor entre súplicas y espasmos. Tus pechos y tu boca se han inmolado en un frenesí de pinzas y descargas eléctricas. Tu cuello se ha embellecido con un collar de castigo, feliz de ser un lirio bajo una tormenta de esperma. Tus muñecas han sangrado asfixiadas por unas esposas, que te han revelado el gozo de renunciar a la libertad y la dignidad para ser el objeto de pasiones ajenas. Eres una esclava, pero también una reina. Eres la emperatriz de todo lo insano y enfermizo. Tal vez no has leído a Bataille ni al marqués de Sade, pero has escrito sobre tu piel las páginas más hermosas de un tiempo que ya no cree en dioses ni héroes. Eres lo inefable, el misterio oscuro y profundo que revela la impotencia de las palabas. A veces, pienso que eres Isthar, la diosa babilónica que protegía a los adúlteros y las prostitutas. Creo que tu cuerpo esconde una dalia perfecta. Sólo te pido ser el hortelano que la haga florecer.
RAFAEL NARBONA

domingo, abril 05, 2015

SEMANA SANTA ENTRE TUS PIERNAS | poesia salvaxe

SEMANA SANTA ENTRE TUS PIERNAS | poesia salvaxe



Una adorable procesión pasea su vibrante rezo
Entre las oquedades tapizadas de mi vía láctea
Agujeros negros estrellas efímeras que mi corazón cuenta
Un dolor indescifrable discurre a lo largo de la ruta
Que atraviesa el alma palpitante que mi coño cobija 
Animales celestiales beben ansiosos y encendidos
En el manantial que todas las vírgenes cultivan
Furiosas ante la ausencia de las fauces mas queridas
Aquellas que desprecian los verbos y las ortografías de la muerte
Dioses vivos y Diosas desveladas se conjuran para esconder
Su  ateísmo inquebrantable y táctil cuando la luna sustituye
Las mentiras que el sol siembra entre las mortales criaturas
Las innumerables y desveladas habitantes de un planeta 
Que se devora a medias según pasa el sacrificio entre mis piernas.
Y ellos muy tiernos rezan con la lengua de las almas y lamen
Lamen, la suculenta maravilla de este milagro lácteo que es mi muerte
La muerte efímera que en procesión de viernes santo  me consagra.


>desmayarse, atreverse...

domingo, marzo 08, 2015

Coño Potens | pornoterrorismo

Coño Potens | pornoterrorismo

Coño Potens

GIRA PENINSULAR DEL LIBRO “COÑO POTENS:
MANUAL SOBRE SU PODER, SU PRÓSTATA Y SUS FLUIDOS”
DE DIANA J. TORRES




Durante siglos, la ciencia médica ha sido el enemigo del cuerpo y la sexualidad de las mujeres, silenciando realidades anatómicas y patologizando todo lo que no encajara dentro de los parámetros de la falocracia y la heterosexualidad y de los roles binaristas de género.
Este pseudo-manual pretende desvelar uno de los aspectos más controvertidos de la sexualidad de los coños: su eyaculación. Y al mismo tiempo hacer un alegato por el reconocimiento del órgano que la produce: la próstata.
De forma didáctica, llena de sentido del humor y bastante mala leche, la escritora Diana J. Torres hace un recorrido por todos los aspectos de este hecho, desde una visión feminista y combativa, contada a partir de cuestiones biográficas y un largo proceso de investigación. El texto va acompañado por las ilustraciones de la artista italiana Chiara Schiavon.
+ Sobre Diana en http://pornoterrorismo.com
+ Sobre Chiara en http://magnafranse.tumblr.com/
+ Sobre la gira de Coño Potens http://pornoterrorismo.com/cono-potens/
Además de la presentación del libro tendremos a Klau Kinky presentando su proyecto Anarcha Gland/Gynepunk y a Karmen Tep que nos acompañara con dos diseños de camisetas creados para la ocasion que pertenecen al proyecto “Juego”. La erótica de la geometría, juguetes y prácticas extremas se entrecruzan en estos dibujos componiendo pequeñas perversiones. Creaciones útiles, que se puedan oler, palpar, o ensuciarse. Por eso la serigrafía o estampación como vehículo para enseñar y mover este trabajo. Juegas?
+ Sobre Anarcha Gland en http://anarchagland.tumblr.com/
 Entrada libre y gratuita. Todos los géneros bienvenidos!
FECHAS DE LA GIRA Y CIUDADES PREVISTAS
19 marzo – Iruña – 12:00h en IPES con Mikel Soto (editor de Txalaparta), 19:30h en Txoco Feminista (C/Descalzos 72) con Itziar Ziga. EVENTO FACEBOOK
20 de marzo – Donosti- 19:00h Casa de las Mujeres (Calle Okendo 9). EVENTO FACEBOOK
21 de marzo – Bilbao – 19:00h – Zirika (C/Ronda 12). EVENTO FACEBOOK
22 de marzo – Gasteiz – 17:00h – Súkubo (C/Cubo 5). EVENTO FACEBOOK
25 de marzo – Logroño – 19:00h – Salón Buenaventura (teatro de la CNT, C/Baños 3). EVENTO FACEBOOK
26 de marzo – León – 20:00h - C.C.A.N. (C/San Guillermo 29). EVENTO FACEBOOK
27 de marzo – Gijón, Mareo – 19:00h – CSA La Tená (C/Muyerines s/n). EVENTO FACEBOOK
28 de marzo – Oviedo – 13:00h – La Lata de Zinc (C/Julián Cañedo s/n). EVENTO FACEBOOK
Santiago de Compostela – 20:00h – Libraría de Mulleres Lila de Lilith, Rúa Travesa nº 7, Santiago de Compostela. EVENTO FACEBOOK
1 de abril – Madrid – 19:00h – Traficantes de Sueños (C/Duque de Alba 13). EVENTO FACEBOOK
2 de abril – Madrid – 18:00h – Patio Maravillas (C/Pez 21). EVENTO FACEBOOK
3 de abril – Sevilla – 19:00h – Tramallol (Pasaje Mallol 22). EVENTO FACEBOOK
4 de abril – Málaga – 18:00h – La Invisible (C/Nosquera 11). EVENTO FACEBOOK
5 de abril – Granada – 20:00h  – La Fábrika Crítica (C/Cristo de la yedra 33). EVENTO FACEBOOK
9 de abril – Alacant – 19:30h – Casal Popular Tio Cuc (C/San Leandre 6). EVENTO FACEBOOK
10 de abril – Murcia – hora por confirmar Festival Zorri Fest en la Vegana, asociación cultural gastronómica. Camino Puente de los Illanes 15, Guadalupe, Murcia.
11 de abril – Valencia – 19:00h – 69 (C/Doctor Beltrán Bigorra 13). EVENTO FACEBOOK
12 de abril – Castellón – 18:00h – Casal Popular de Castelló (Carrer d’Amunt, 167). EVENTO FACEBOOK
14 de abril – Palma de Mallorca – 19:00h – Los Oficios Terrestres (Avinguda Joan Miró 62). EVENTO FACEBOOK
17 de abril – Zaragoza – 19:30h – La Pantera Rosa (C/ San Vicente de Paúl 28). EVENTO FACEBOOK
18 de abril – Barcelona – 19:00h – La Ciutat Invisible (C/Riego 35). EVENTO FACEBOOK
19 de abril – Barcelona – 13:00h – Ágora Juan Andrés Benítez – Presentación final y VERMUT de clausura. EVENTO FACEBOOK
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martes, febrero 17, 2015

Jot Down Cultural MagazineLa vulva es bella: de la vagina dentata a la adoración del yoni - Jot Down Cultural Magazine

Jot Down Cultural MagazineLa vulva es bella: de la vagina dentata a la adoración del yoni - Jot Down Cultural Magazine





La vulva es bella: de la vagina dentata a la adoración del yoni

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¿Podría el lector o lectora coger un bolígrafo y garabatear un pene y unos testículos en algún post-it cercano? Y ahora, ¿podría dibujar una vulva, con sus labios mayores y menores y su capucha clitoral? La escritora Mithu M. Sanyal, autora de Vulva, la revelación del sexo invisible, llevó a cabo un experimento similar con un buen número de mujeres, hallando que muy pocas sabían dibujar una vulva reconocible y anatómicamente correcta. Su conclusión: “con la salvedad de las ilustraciones médicas, solo vemos imágenes de la vulva como productos de las industrias del porno y de la higiene”.
La vulva es representada en el imaginario colectivo occidental como una ausencia, un hueco, un agujero, un espacio en blanco: “para la simbolización del sexo de la mujer, el imaginario solo provee una ausencia allí donde en otros casos hay un símbolo muy destacado”, en palabras de Lacan. El clítoris y los labios se tornan invisibles, solo se tiene en cuenta la apertura vaginal considerada como una ausencia. Cuando sí se admite la existencia de la vulva, es tratada por los imbéciles con asco, prevención o rechazo; es ocultada y sumergida por mitos como su supuesta fealdad o mal olor… Grabad estas palabras en piedra: un coño limpio huele de maravilla. Cuando una compañía alemana sacó al mercado un perfume vaginal llamado Vulva, pudieron leerse en la red miles de comentarios infantiles y llenos de aspavientos ridículos… Y ya solo la sugerencia o metáfora de la vulva causa polémica al aparecer en el espacio público, como en este objetivamente nada obsceno cartel del 12º Festival de Cine Erótico de Barcelona.
El laberinto de referencias artísticas, mitológicas y religiosas al coño resulta apasionante y divertido de desentrañar, así que he convencido (no sé cómo) a los responsables de Jot Down para que acojan un artículo vulvar en su seno. Un viaje que empezará con una pregunta a la que durante siglos los filósofos han estado dando vueltas… ¿Qué es un coño?
1. Un coño no es un pene ausente
Lo que yo tenía y era bueno al tacto no tenía nombre. Solo los niños tenían algo afuera, así que yo no podía tener mi clítoris y al mismo tiempo ser una niña”. Paciente de la psicoanalista Harriet Lerner.
En las sociedades occidentales el varón ha sido tradicionalmente la medida de todas las cosas, y por tanto los genitales femeninos han sido patéticamente descritos como variantes subdesarrolladas de los genitales “completos”, los masculinos. El mismísimoGaleno escribió: “Al estar mutilada, la mujer es menos perfecta y completa que el hombre en relación con las partes que asisten a la reproducción”. Alberto Magno asocia la femineidad a problemas durante el embarazo que impiden el desarrollo del pene, de lo que deduce que “la mujer no es en su naturaleza un ser humano, sino un nacimiento fallido”.
Aparentemente incapaz de imaginar una mujer sin algún tipo de falo, el anatomista del siglo XVIAndreas Vesalius representó en De humani corporis fabrica los genitales femeninos como un enorme pene invertido del que la vulva sería el glande. No tiene desperdicio la explicación de Prospero Bergarucci, discípulo de Vesalius, para esta extraña configuración anatómica: “A sabiendas de la inconstancia y soberbia de la mujer, y para contrarrestar así su permanente anhelo de dominio, la naturaleza le dejó las partes sexuales en su interior para que, cada vez que esta piense en su presunta carencia, deba volverse más pacífica, más obediente y finalmente más pudorosa que cualquier otra criatura en el mundo”. Si Dios hubiera querido enseñar humildad al varón le hubiera invertido el escroto, podría deducirse siguiendo ese tren de pensamiento.
Cuando se admite que las mujeres carecen de falo, surge la idea de que les gustaría tenerlo. Según Sigmund Freud, las niñas entre tres y cinco años descubren que no tienen pene y que han sufrido una castración (de nuevo la vulva permanece aparentemente invisible) y adquieren “envidia del pene”, especialmente el del padre; un ansia inconsciente que solo puede verse satisfecha dando a luz un niño como sustituto del falo.
Si los labios de la vulva han permanecido ausentes del imaginario colectivo occidental durante siglos, el pobre clítoris ha llegado a ser tratado directamente como una deformidad. Barbara Walker cuenta una anécdota tristemente significativa en The Woman’s Encyclopedia of Myths and Secrets: “Durante un proceso por brujería en 1593, el esbirro a cargo del examen (un hombre casado), descubrió por primera vez un clítoris y lo identificó como una marca del diablo. Era ‘un pequeño trozo de carne, sobresaliente como una tetilla, de media pulgada de largo, escondido en un lugar muy secreto que era indecoroso mirar’. (…) Mostró la cosa a varios espectadores, que no habían visto jamás algo así”.
Aunque casi sería mejor esta ignorancia que un reconocimiento que desemboque en prácticas como la ablación del clítoris y/o de parte de los labios de la vulva, animalada que persigue eliminar “las partes masculinas” de los genitales femeninos (es decir, dejar solo el agujero penetrable y eliminar lo que no se comprende) y limitar el acceso de la mujer al placer sexual para aumentar su docilidad. Y a quien le parezca algo exclusivo de culturas exóticas, que se fije en esta frase algo repulsiva de Freud: “cuando una mujer llega a la edad adulta y entra en la femineidad, el clítoris debería ceder su sensibilidad e importancia, parcial o completamente, a la vagina. Lo que no sea un túnel, una vaina, un receptáculo para el pene del varón, sencillamente no debe existir o debe ser secundario. Muchos ven en este rechazo hacia la vulva el origen de bastantes labiaplastias, intervenciones de cirugía estética en que mujeres avergonzadas de sus labios vaginales los remodelan o mutilan para reducirlos.
Ya paro, que me indigno. En cualquier caso, lo primero que debe hacerse para revertir el proceso de invisibilización de algo es nombrarlo con precisión. Pero, ¿cómo podemos llamar a la rosa?
2. El nombre de la rosa
“Los maridos debieran seguir un curso
por correspondencia
si no se atreven a hacerlo personalmente
sobre los órganos genitales de la mujer
hay una gran ignorancia al respecto
quién podría decirme por ejemplo
qué diferencia hay entre vulva y vagina
sin embargo se consideran con derecho
a casarse
como si fueran expertos en la materia”
Nicanor Parra, Sermones y prédicas del Cristo de Elqui
En textos médicos antiguos se usa la palabra vulva para referirse indistintamente a los labios, la vagina, el útero o todo junto: lo triste es que duren imprecisiones similares siglos más tarde. Resulta sorprendente la extendida confusión entre vagina (el tubo interno de membrana mucosa) y vulva (los genitales externos). En la famosa obra teatral Monólogos de la vagina se usan indistintamente ambos términos, lo que llevó a la psicoanalista Harriet Lerner a lamentarse: “¿Existe una repentina amnesia feminista en relación con la diferencia entre la vulva y la vagina? (…) Dudo que los hombres toleraran una supuesta celebración de su sexualidad en que se confundiesen los testículos con el pene”.
En 1980 Lerner fundó el Club Vulva con el objetivo de prevenir las consecuencias de este tipo de confusiones. Lerner pone el ejemplo de un texto de educación sexual de los setenta en que, si bien los genitales masculinos se describen detalladamente, se omite cualquier referencia a los labios o al clítoris, mencionándose solamente “apertura vaginal, vello púbico, ovarios y útero”. Los genitales quedan reducidos a las partes involucradas en la reproducción y el agujero en que el hombre envaina su espada.
La palabra vulva (“envoltura”), del latín volvere, no está teniendo demasiado éxito a pesar de ser mi favorita particular, junto a la más imprecisa “coño”. Muchos consideran “vulva” un término médico o técnico, cuando no lo es más que pene o testículo; otros se limitan a hacer chistes diciendo que vulva suena a marca de coches sueca. Sin embargo vulva es una palabra preciosa: su V repetida remite al triángulo genital, al vello púbico y a V de Vendetta. Bueno, esto último quizás no. Pero en cualquier caso es mejor que las alternativas…
Y es que muchos nombres para el genital femenino van asociados a la vergüenza o la ocultación, ya desde el sinus pudoris (cueva de la vergüenza) o el inhonesta usados por Isidoro de Sevilla. En alemán los labios mayores y menores son Schamlippen, literalmente “labios de la vergüenza”, y el triángulo público es el Schamdreieck, “triángulo de la vergüenza”. Eso cuando se utiliza un nombre cualquiera y no se ocultan los genitales femeninos como “las partes” o el “allí abajo” que recuerda Gloria Steinem: “‘Allí abajo’, esas eran las palabras —pronunciadas raras veces y en voz baja— con que las mujeres de mi familia llamaban a los órganos sexuales femeninos, tanto internos como externos”.
Ante estas alternativas, en este artículo reivindicaré tres palabras: “vulva”, “coño” y “yoni”, nombre sánscrito que, como veremos más adelante, tiene implicaciones tántricas y religiosas.
En la Yoniversity puede encontrarse un recopilatorio de nombres de la rosa en varios idiomas. Es un mito que los esquimales utilicen cien palabras para designar a la nieve (son más bien diez o doce), pero sí existen 27 nombres árabes llenos de matices para los genitales femeninos. En el manual erótico del siglo XVI The Perfumed Garden se recogen desde el genérico el feurdj (“abertura, valle”) hasta los muy específicos el deukakk (“aplastador”) para referirse al yoni capaz de apretar y comprimir el pene durante el coito, el harr (“cálido”) para el que emite un intenso calor propio, o el hacene (“hermosa”) para la vulva de una simetría y belleza tales que hace imposible dejar de mirarla fijamente.
Lo que nos lleva a una pregunta desasosegante: si mirar fijamente el Sol puede dejarte ciego… ¿puede resultar peligroso mirar directamente un coño?
3. En las fauces de la vagina dentata
¿Tan misterioso es esto? ¡Es mi vagina, no la esfinge!” Miranda, en Sexo en Nueva York
Freud hablaba del miedo a la castración que experimentan los niños al darse cuenta por primera vez que las niñas no tienen pene: confieso que no he visto una mejor demostración de ese pánico primordial que en esta escena deDragon Ball en que Son Goku descubre la vulva de Bulma. En cualquier caso, no hace falta mucho psicoanálisis para deducir que muchos hombres sienten miedo por lo intrínsecamente femenino. En lo simbólico los atributos masculinos se asocian traidicionalmente a obeliscos apolíneos y a la razón, mientras que los femeninos han sido vistos como propios de la oscuridad irracional, el miedo o el asco. En palabras de la investigadora feminista Toril Moi: “El falo es entendido a menudo como una forma completa, homogénea y sencilla, en contraste con el caos aterrador del genital femenino”.
La materialización más evidente del miedo a la castración es la imagen de la vagina como grieta peligrosa y sangrienta armada de dientes afilados: la vagina dentata. Este símbolo aparece en cuentos y leyendas de todo el mundo como una clara advertencia: el sexo de la mujer es peligroso y puede castrar al varón o inutilizarlo. Un mito antiquísimo vigente hoy en día en películas como la reciente Teeth, con un giro irónico-terrorífico que convierte la dentata en arma de autodefensa.
A veces no es necesario ni siquiera penetrar esa vagina letal, basta con mirarla. En una leyenda árabe recordada por Catherine Blackledge en Story of V, el sultán de Damasco pierde la vista al observar una vagina dentata que le arranca los ojos (!) de un mordisco. Al personaje popular de Peeping Tom se le caen literalmente los ojos al suelo tras espiar a la desnuda Lady Godiva. Todos los espectadores que vieron la desnudez de la santa Epistene durante su martirio perdieron la vista…
En varios cuentos africanos el final feliz llega cuando el héroe usa palos o lanzas (instrumentos fálicos, en definitiva) para arrancar los dientes de la vulva mordedora, en una metáfora evidente de la ruptura de la voluntad de la mujer y su transformación en criatura inofensiva y apta para el matrimonio. De forma menos literal pero con el mismo trasfondo, en La fierecilla domada de Shakespeare Petruchio le arranca a Catalina los dientes de su intelecto y su sarcasmo, domesticándola hasta convertirla en una cuasilobotomizada criatura que acaba recomendando a las mujeres que “pongan sus manos, como señal de obediencia, a los pies de sus maridos”.
Otras visiones de la dentata sitúan su origen en el hecho de que tras eyacular el hombre queda exhausto, exprimido, “devorado” por la mujer vista como una vampira de energía vital. Dice Camille Paglia en Sexual Personae (polémico libro que merecería un artículo para él solo): “la vagina dentada no es una alucinación sexista: cada pene es disminuido por cada vagina, del mismo modo en que la humanidad, varón y hembra, es devorada por la Madre Naturaleza”. Paglia ejemplifica esta identificación natural con un fragmento de A contrapelo, deHuysmans, en que “un hombre es atraído magnéticamente hacia los muslos abiertos de la madre naturaleza, hacia las ensangrentadas profundidades de una flor carnívora de hojas afiladas como sables”.
Es curioso este pánico primordial masculino hacia los dientes simbólicos de la vagina… y que sin embargo esté tan extendido (afortunadamente) el gusto por la felación realizada por una boca repleta de dientes auténticos. Pero la simbología de la fellatio (que la hay, y mucha) queda para otro artículo futuro, si no me devora antes alguna dentatao me echan de Jot Down por pervertido.
4. La adoración del yoni
“Su parte inferior es el altar sacrificial,
su vello la hierba sagrada,
su piel el origen del soma.
Los labios de su yoni son el fuego central.
Muchos mortales atraviesan el mundo sin virtudes,
especialmente los que practican la unión sexual sin saber esto.“
Brihad Aranyika Upanishad, VI
En contraste con el pánico de la dentata, los genitales femeninos han sido vistos también como lugares sagrados y curativos. Existen mitos y leyendas en varias tradiciones en los que la exhibición de la vulva en un momento crítico ha ahuyentado a los demonios, resucitado a los muertos o incluso salvado al mundo. En el artículo Strip/Tease del especial aniversario de Jot Down hablé del mito de Baubo, la diosa que salvó a Deméter de la desesperación contándole chistes obscenos, riendo y mostrándole su vulva sanadora. Inanna, la diosa sumeria del amor y la guerra, estaba muy orgullosa de sus genitales. En los Himnos a Inannapodemos leer: “la diosa lanzó gritos de júbilo por su vulva, tan hermosa de contemplar, y se felicitó a sí misma por su belleza”. Inanna también aportó su granito de arena al debate sobre el nombre de la rosa al declamar: “Mi vulva, el cuerno, la Barca Celestial llena de deseo como la joven luna”.
El poder apotropaico (es decir, protector) del coño se manifiesta en las Sheela-na-gigs, esculturas de mujeres con una sonrisa maníaca en la cara y las manos abriendo de par en par los labios de la vulva. Se encuentran en iglesias románicas y castillos, especialmente en Irlanda, y su situación estratégica frente a puertas y ventanas sugiere que protegen contra el mal y la muerte.
El culto religioso a la vulva (o, hablando con propiedad, al yoni) se encuentra extendido en muchas sectas hindús, en general en relación con el masculino lingam. El yoni de la Gran Diosa Kali manifiesta el poder generador de la naturaleza. En palabras de Ajit Mookerjee, director del Museo de Arte de Nueva Delhi, en Kali, the feminine force: “El yoni es alabado como un lugar sagrado, un punto de transferencia de fuerzas sutiles, la puerta de entrada a los misterios cósmicos. En las esculturas, la diosa es representada yaciendo sobre su espalda, las piernas abiertas para el culto, o con los pies muy separados mientras su adorador bebe bajo el arco de sus piernas el yoni-tattva, la esencia sagrada. (…) En el yoni-puja o ritual de la vulva, la vulva de una mujer viviente o su representación en piedra, madera, pintura o metal son adorados como símbolo de la diosa”.
Merece la pena detenerse en este ritual del yoni-puja y comprender que es un rito religioso, desprovisto de contenido directamente sexual, a pesar de que una de las formas de celebrarlo es bebiendo cinco líquidos derramados en la vulva de una sacerdotisa. Sobre el yoni de la mujer se vierten consecutivamente agua, yogur, miel, leche y aceite, que son recogidos con un cuenco situado entre sus muslos. El contacto íntimo con la vulva purifica estas sustancias, que representan los cinco elementos de la cosmología hindú, antes de ser consumidas por los asistentes al ritual.
El Ambubachi Mela es un festival realizado en Assam en honor de la menstruación anual de la diosa tántrica Kamakhya, un aspecto de Kali. Durante las celebraciones se depositan ofrendas a la diosa frente a una abertura vulvar abierta en la roca de la que mana un riachuelo subterráneo. Los peregrinos tocan esta agua sagrada de yoni y beben de ella… En esta misma familia de rituales se engloba el segundo nacimiento, un ritual similar al bautismo en que los creyentes pasan a través de un gigantesco yoni de madera o piedra, tras lo que se consideran renacidos a un nuevo mundo espiritual.
Parece que al fin estamos en el buen camino: la vulva como señal sagrada, pliegue cálido y acogedor del cosmos, puerta entre estados de conciencia… Ya podemos declamar que la vulva es bella.
5. La vulva es bella
Eduquemos a una generación sin chistes de babosas y pescados, con respeto por los ciclos mensuales femeninos en lugar de asco, vergüenza y dogmas religiosos. Regalémonos más imaginería genital femenina en mitos, arte, joyería, libros…” Kirsten Aderberg
Todo el arte de la humanidad empezó con el dibujo de un coño. Durante unas excavaciones recientes en la cueva francesa de Abri Castanet se encontraron diseños vulvares grabados en la pared de roca hace 37.000 años: el arte rupestre más antiguo del mundo. Estos grabados, junto a otros similares hallados en las cuevas de Fontainebleau o la aparición de estatuillas de Venus como la de Willendorf o la de Hohle Fels, con la vulva muy acentuada, han sido interpretados como elementos de rituales de fertilidad y adoración de Diosas Madre primitivas.
Para encontrar hoy en día vulvas grabadas en las paredes no tenemos que irnos muy lejos: el escultor británicoJamie McCartney ha sacado recientemente 400 moldes de yeso de otras tantas vulvas, pertenecientes a mujeres de entre 18 a 76 años, y las ha expuesto en diez enormes paneles que forman un muro de nueve metros de largo, bautizado con cierta rechifla como Great Wall of Vagina (en realidad son vulvas y no vaginas, pero la precisión le fastidiaba el chiste). Esta exposición itinerante se presenta como un muestrario de vulvas, una celebración de su enorme variedad y de su belleza intrínseca. Un proyecto a priori cautivador pero no carente de críticas: la frialdad blanca del yeso no parece combinar con la carnosa suavidad rosada de las vulvas originales.
Entre los grabados paleolíticos y las esculturas de McCartney tenemos unos cuantos siglos de expresiones artísticas de los genitales femeninos que me gustaría al menos mencionar. Rastrear falos resulta sencillo en el arte occidental, pero no ocurre lo mismo con las representaciones explícitas de vulvas más allá de algún fresco pompeyano o algún estudio anatómico-forense de Leonardo Da Vinci. Un motivo recurrente a partir de la época clásica es lavenere pudica (de pudere, “avergonzarse”): la diosa tapándose pechos y vulva con las manos, avergonzada de su desnudez, como en la Afrodita de Praxíteles o El nacimiento de Venus de Botticelli.
Dado que el genital femenino se oculta y escamotea, se redescubren constantemente otros símbolos: copas, triángulos, rosas u otras plantas como las flores genitales de Araki o Georgia O’Keefe, espirales, entradas de cuevas, laberintos (imagino a Borgessobresaltándose), valles… y corazones. Dice Gloria Steinem: “La forma que llamamos ‘corazón’ —que en su simetría se parece mucho más a la vulva que al órgano asimétrico cuyo nombre lleva— es probablemente un símbolo remanente del genital femenino. Siglos de dominación masculina lo han despojado de su poder y reducido al romanticismo”. La Goulue, bailarina de cancan que aparece en varios cuadros de Toulouse-Lautrec, llevaba un corazón rojo bordado en su ropa interior, y lo descubría obscena y juguetonamente al levantar las piernas durante el baile. Esta identificación entre corazón y vulva está presente en todo tipo de iconografía moderna.
Para pasar de los símbolos a la representación explícita del coño en la pintura occidental tenemos que desplazarnos a 1866, año en que Gustave Courbet pintó por encargo El Origen del Mundo. Esta vulva en primer plano y encuadre forzado a la que no se puede asociar un rostro (lo que crea a la vez intriga y sensación de universalidad) lleva más de un siglo dejando un rastro de censuras, escándalos y polémicas, la última tan reciente como octubre de 2011, en Facebook.
Tanto pudor europeo contrasta con el despreocupado arte tradicional japonés, en particular con los shunga o “dibujos de primavera”, grabados abiertamente pornográficos producidos en su mayoría entre los siglos XVII y XIX. Muchos artistas dibujaron shunga sin que fuera visto como una deshonra o una vergüenza, entre ellos el mismísimo Hokusai con imágenes tan potentes como esta. Tanto el pene como la vulva eran representados de forma explícita, exagerada y anatómicamente clara.
En occidente hubo que esperar a los siglos XIX y XX y aKlimtPicasso o Schiele (o a fotógrafos como Helmut Newton o Robert Mapplethorpepara encontrar representaciones más o menos explícitas de genitales femeninos. Por supuesto, podemos encontrar ejemplos de representaciones vulvares en el arte moderno: delamor lésbico de Suzanne Bellivet a la claridad deÁlvaro Pemper o el hiperrealismo de John Currin. Taschen editó el libro de fotografía definitivo para fanáticos del coño como yo: The big book of pussy, con más de 400 imágenes de vulvas de todas las formas, colores y tamaños. Una de las fotógrafas incluidas en el recopilatorio, Frannie Adams, es autora de obras tan vulvófilas como Pussy Portraits, una serie de fotos decoños retratados junto a las caras de sus dueñas.
En el terreno de la performance y las artes plásticas alternativas una generación de artistas rompió el tabú de la vulva sobre el escenario. Una de estas pioneras fue Shigeo Kubota, que pintó cuadros en 1965 usando sangre menstrual y su vagina como soporte para el pincel. Diez años más tarde, Carolee Schneemann en Interior Scroll se desnudó sobre el escenario y extrajo de su vagina un larguísimo rollo de papel del que leería uno de sus incendiarios poemas… Una estrategia de poesía genital que seguirían años más tarde, fisting mediante, artistas como Diana Torres, pornoterrorista. Por su parte, Judy Chicago revolucionaría en los setenta el arte abstracto con sus formas vulvares y su instalación The Dinner Party, homenaje a 39 mujeres importantes de la historia.
Llega un punto en que arte plástico, feminismo, performance y divulgación vulvar se unen de la mano: Annie Sprinkle y su ginecología casera de espéculo y autodescubrimiento, Marina Abramovic y su descacharrante repaso a la sexualidad balcánica, el documental Viva la vulva en que Betty Dodson discute con un grupo de mujeres la apariencia de sus vulvas y cómo estimularlas… Y estaría tentado de añadir a Maude Lebowski y su pintura vaginal aérea si no fuera un personaje de ficción.
Termino el recorrido con un par de recomendaciones para quien quiera leer más: el imprescindible ensayo Vulva, la revelación del sexo invisible de Mithu. M. Sanyal, y el libro Vulva Empowerment: vulvas in History, Art, Mithology and Society, de Kirsten AnderbergTambién es interesante y poético este artículo de Rodrigo Martínez Andrade La vulva como metáfora, afortunado título que me sugiere la palabra vulváfora. Y, en otro estilo, tengo que recomendar Coños, de Juan Manuel de Prada, como mirada masculina y coñona (nunca mejor dicho) al mundo de la vulva. Un libro salvaje y divertidísimo que nunca entenderé cómo ha podido surgir de la misma persona que ahora sostiene que la pornografía va matando el alma.
Y ya que sale el tema de la mirada masculina: soy un hombre que acaba de escribir sobre coños, pero no pretendo ser uno de esos irritantes perdonavidas que, en palabras de Gloria Steinem, “pretenden saber más del cuerpo de las mujeres que las mujeres mismas”. Lanzo pues al aire dos peticiones a las mujeres lectoras de este artículo: complementad la información parcial que aquí aparece y, sobre todo, animaos a escribir, en justa reciprocidad, un artículo sobre penes, varitas mágicas, bastos, pollas, obeliscos, herramientas, falos…