martes, abril 27, 2010

Encarnada primavera, fecunda ferida


Mariposa del polen sin dueño
metamorfosis del vertiginoso origen
ojeo tus hojas
con mis dedos nómadas
insomne e insaciable
donde te posas
inviertes la vida
volteando las ganas
hasta que sucumbe el que te toca
Y tu, intacta
confundes la muerte
con la eternidad de una herida
haciendo hasta de la nieve
un beso políglota
donde palpitan todas las islas
todos los mares
donde las anguilas astrales
desovan brasas
Y yo, Simbad para siempre
y tú, poblada de tigres
me haces vagabundo de tu noche sin verbos.
Aquí, sobra el Paraíso
y jamas
habrá
para ti,
un séptimo día.