martes, mayo 16, 2017

Cómo Masturbar A Una Mujer

Cómo Masturbar A Una Mujer Para Que Cuando Acabes No Sepa Ni Su Nombre - Código Nuevo





Recuerdo la conversación que tuve con un amigo mío cuando tenía 15 años. Aquel chico, todo inocencia, me dijo: “Las mujeres tenéis muchos botones ahí abajo y no sé cuál tocar”.  La verdad es que ni un pene no es más fácil que una vulva, ni estamos llenas de botones. De hecho, solo tenemos un ‘botoncito’ que si lo tocas (nada de apretar) nos llevará al clímax sin escalas. Pero, es cierto que muchos hombres no saben cómo dar placer a una mujer o, al menos, se les hace difícil masturbar con los dedos a su amante para que llegue al orgasmo. A veces es tan sencillo como conocer algunos truquitos y técnicas. Sobre todo, recuerda que la práctica hace la perfección.
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Poquito a poquito, suave suavecito

Es importante ser conscientes de la anatomía femenina y de lo delicada que es. Según Canela Anahí, educadora sexual para adultos, “el clítoris mide entre 8 y 10 centímetros y es el único órgano dedicado exclusivamente al placer”. Contiene muchísimas terminaciones nerviosas y únicamente vemos un tercio de su tamaño real. Es decir, el clítoris abraza el interior de la vagina, de ahí que muchas veces, durante la penetración, se estimulen los brazos del mismo.
“Lo que comúnmente se conoce como clítoris, es en realidad, el glande del clítoris”. Toda la vulva es sensible a las caricias y al tacto, aunque resulta especialmente satisfactorio cuando la zona está lubricada. Para ello, se necesitan unos buenos preliminares. Besos, caricias por el cuerpo, mordisquitos, y ese largo etcétera ideal para calentar el ambiente. Muchas veces a esa lubricación le cuesta un poquito salir. Introduce brevemente tu dedo en la entrada de la vagina, mójatelo y acaricia suavemente el clítoris. En caso de que la chica no lubrique mucho o queráis ir directos al tema, usa un lubricante de base acuosa o tu propia saliva.
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“Lo primero es situarse en la vulva y poner la mano encima para ver qué le gusta a la persona, conocer a qué distancia está la entrada de la vagina o saber si es más o menos sensible a la presión”, afirma Canela. “No vayas directamente al glande del clítoris hasta que no veas que los labios mayores han aumentado de tamaño“, reitera Canela. Si colocas los dedos justamente encima del glande del clítoris y no está excitado, puede resultar molesto.
El movimiento clásico es situar el dedo índice y corazón encima del clítoris y realizar círculos, pero también puedes probar desplazarte de un lado a otro o pinzar ligeramente el glande del clítoris y moviendo los dedos arriba y abajo para generar roce.

Nuevas técnicas para un orgasmo inminente

Comprueba que la zona está siempre lubricada y sobre todo, mantén un contacto visual con tu pareja. Debes comprobar si lo que le haces le está gustando o si tienes que modificar tu postura. Pero sobre todo, debes notar a tu amante y percibir si está tensa o no. Muchas mujeres se ponen nerviosas durante el sexo y eso hace que sea imposible llegar al orgasmo. Si ese es el caso, no dejes de acariciarle relajadamente la pierna, la barriga o la cabeza mientras realizas la masturbación.
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Recorre con los dedos los labios mayores y menores. Es tan sencillo como situarse en frente del clítoris, separar el dedo índice del corazón y recorrer el interior arriba y abajo, deslizándolos con cuidado. “Los labios son súper placenteros, sobre todo justo antes de que empiecen a sobresalir. Para proporcionar placer lo que hay que hacer es presionar y deslizar”, según dice Canela.
Olvida todo lo que has visto en las películas porno como dar golpecitos encima del clítoris (¿?) o mover la mano de un lado a otro a velocidad espacial. Eso DUELE. La velocidad es positiva pero muchas veces, implica fuerza. No nos damos cuenta y estamos apretando el clítoris mientras intentamos ir más rápido. “También puede suceder que con la velocidad perdamos la zona clave para la masturbación y acabemos tocando la ingle o la pierna“, dice Canela. Para nosotras es la peor pesadilla sobre la faz de la Tierra (¿A ti te gustaría que te hicieran una paja súper rápida y fuerte? Nope).

El punto G, la guinda del pastel

Como bien hemos anunciado al inicio del artículo, el clítoris abraza el interior de la vagina. Por lo tanto, existen zonas muy sensibles que pueden hacer estallar de placer a tu compañera. Asegúrate de introducir los dedos cuando la excitación esté por las nubes. “Prueba con el petting, es decir, situarte en la entrada de la vagina con tus dedos pero sin llegar a pentrar. Eso es súper excitante”, afirma Canela. Empieza con un dedito y después, si notas que la vagina está muy dilatada, introduce el otro. Ve directo al el punto G. Para encontrarlo, es muy sencillo: introduce tu dedo con cuidado con las yemas hacia arriba. Notarás el hueso pélvico. Rodea el hueso hacia arriba, como si quisieras llegar al ombligo. Esa zona es la conocida ‘zona G’, y allí se encuentra el punto G.
Puedes hacer movimientos rotatorios hacia un lado y hacia el otro, como si rebañarás el bote de Nutella. También puedes variar la presión en la zona. Pero recuerda: a nosotras el ‘mete-saca’ no nos produce placer en exceso (a algunas, ninguno). Son las terminaciones nerviosas situadas en el interior de la vagina lo que nos lleva al éxtasis. A todo esto, más del 90% de las mujeres somos clitorianas, es decir, que nos corremos gracias a la estimulación del clítoris. Es por eso que no debes dejar de acariciar el clítoris al mismo tiempo que penetras con los dedos. Si esto te resulta difícil, hazte con una bala vibradora pequeñita o pídele que se masturbe ella mientras te centras en el punto G.
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Cuando empiece a gemir y a mover la pelvis hacia delante, incrementa el ritmo de la masturbación. Una vez llegue al orgasmo, deja de acariciar la zona (a no ser que sea multiorgásmica), ya que se vuelve sensible de forma inmediata y molesta un poquito, como cuando te acabas de realizar una paja y no puedes ni tocarte el glande. Recuerda que cada mujer es única y cada cuerpo es diferente, por lo que te recomendamos que dediques unos minutitos a descubrir, palpar y preguntar lo que le gusta a tu compañera. Lo demás, es ‘pan comido’. ¡A la aventura!

lunes, febrero 13, 2017

El (desconocido y anhelado) deseo sexual femenino | Laura Cámara

El (desconocido y anhelado) deseo sexual femenino | Laura Cámara

El (desconocido y anhelado) deseo sexual femenino

 

Matrona y sexóloga



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Foto: Getty Images.





Lo que hoy les traigo es una reflexión de mi intervención en un congreso el pasado 2016. Tratamos el tema del deseo sexual femenino, y de su recién aprobado tratamiento en Estados Unidos. La flibanserina, o (la mal llamada) viagra femenina. Espero que esta reflexión inspire a otras mujeres.
Vivimos en una sociedad y en un momento donde todo se consume rápido. Hemos encontrado nuevas maneras de relacionarnos y de ocupar el tiempo. Con ello, la sexualidad también está cambiando. No es de extrañar que nos veamos cada uno en un lado de la cama, fisgoneando en el Facebook antes de acostarnos. Pero luego nos decimos que no tenemos tiempo para el sexo. Estamos tan cansados... Estamos cansados... ¿de nuestra vida? ¿de la rutina? ¿o del sexo? Me pregunto.
Cuando se nos presenta un problema, queremos soluciones rápidas y pastillas para todo. La medicalización, no solo de la sexualidad, sino de otros procesos como la menopausia, la menstruación e incluso de la lactancia, están a la orden del día.
En el caso del deseo sexual, el afán es buscar un tratamiento a un problema, o "díganle enfermedad" (a mi no me gusta llamarle enfermedad) que no se conoce bien, descrito por síntomas y ningún signo. Que a veces es no más que un síntoma de momentos en los que es normal no tener deseo. Otras veces, fruto de discrepancias entre hombre y mujeres. Y otras, consecuencia del estrés de la vida diaria.
Se sabe que influyen factores que a menudo, no se tienen en cuenta para la investigación, como la calidad de las relaciones sexuales o los inductores externos que nos evocan el deseo.
¿Tendré ganas de repetir una y otra vez algo que no me satisface, que no me gusta, que no me complace?
Tampoco se tiene en cuenta, qué es lo que hace la gente en la cama. Cuando hablamos de "relaciones sexuales", ¿estamos seguros de que todos hablamos de lo mismo? ¿Seguro?
Porque suponemos que todo el mundo hace lo mismo, pero si no hablamos nunca de eso, ¿cómo sabemos que hacemos lo mismo que el vecino? En realidad no lo sabemos...
Sea como sea, hace 40-50 años, la sexualidad de las mujeres no le importaba a casi nadie. No nos engañemos, casi ni a nosotras mismas. Las mujeres vivían la sexualidad desde la obligación y el deber, de una manera complaciente y muchas veces solo considerada desde la reproducción.
Pero de repente, las mujeres vivimos una revolución sexual y todo esto está cambiando. Tanto, que hemos pasado al otro extremo.
Queremos sexo pasional, rápido, con no se cuántas posturas, encontrar no sé cuántos puntos...Tener orgasmos clitoridianos, vaginales, simultáneos, y con eyaculación. Y con deseo, mucho y siempre.
Con todo esto (hombres y mujeres) estamos confundiendo sexualidad con sexo, y sexo con coito. Hemos pasado de tener mucho deseo y ser unas frescas, a tener poco y estar enfermas.
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Ahora parece que cada vez hay más problemas de deseo sexual. Y no sé qué pensareis vosotros, pero a veces puede parecer que teniendo el fármaco, ya solo hace falta la enfermedad. Porque con todo lo que se está hablando y vendiendo la famosa flibanserina, muchas mujeres van a pensar ¿seré yo de esas? ¿quizás a mi me haga falta una pastilla?
Desde que se está vendiendo la flibanserina, hay publicaciones que cifran el deseo sexual en

EUA en ¡el 48% de las mujeres! ¿La mitad de las mujeres estamos enfermas? ¿En serio?
Me gustaría decir a las mujeres que primero debemos exigir investigaciones de calidad, que arrojen luz a la sexualidad femenina. ¿Que nuestra sexualidad es compleja? Bueno, eso no es excusa.
A partir de ahí, definir posibles enfermedades y encontrar posibles tratamientos. Eficaces y seguros. Y con eso no me malinterpreten, todos los recursos terapéuticos son bienvenidos. Las pastillas también. Pero siempre y cuando, (y perdonen la expresión) "no nos quieran vender la moto".
De momento, soluciones rápidas, hay pocas. Solo sabemos que el sexo es de consumo pausado, sin exigencias ni guiones. Que las mujeres debemos averiguar donde recae nuestra satisfacción sexual (porque lo que satisface a nuestras parejas, ya lo sabemos)
A los profesionales sanitarios decirles que la salud de las mujeres y sus parejas, pasa por tener una vida sexual sana y satisfactoria. Y debemos sentirnos responsables de ello. No por cruzar los dedos y esperar a que no nos pregunten, los problemas sexuales de las mujeres desaparecerán. Con eso solo perpetuamos los tabús y hacemos que su realidad no salga a flote. Debemos de dar espacio a las mujeres para que se expresen. Y preguntar, si no se atreven.
Yo os propongo que tratemos la sexualidad sin miedo y sin vergüenza. Se puede hablar de sexo con rigor y respeto, teniendo en cuenta la diversidad y la vez la cotidianidad. Dejemos de tratar el sexo como si hablar de sexo, fuera inmoral o vergonzoso. ¿No les parece?
Ilustración: Luis Quiles @PeterPunk

Un extracto de este artículo fue publicado en la web de la autora sobre salud sexual femenina Ginesex. 
Si te gusta lo que lees, quizás quieras seguirme.
QUERRÁS VER ESTO:

El cuestionario del clítoris



El cuestionario del clítoris por elhuffingtonpost

miércoles, abril 20, 2016

Todo lo que puede dar de sí tu vagina

Todo lo que puede dar de sí tu vagina | Tentaciones | EL PAÍS



Todo lo que puede dar de sí tu vagina

Ilustración de David Uzquiza







Aunque lo más sincero sea decir que estamos aquí para ver coños, en realidad somos mujeres: nunca se trata solo de vaginas. En el estudio de Atocha de la sexóloga y matrona Anabel Carabantes –alguien que trae bebés al mundo en sus casas y a quien en sus ratos libres se le ocurren brillantes chifladuras como esta– tiene lugar el taller Mi vulva, mi vagina –un título de ecos parvularios, que da hasta ternurita y no hace presagiar lo que comprobaremos a continuación: su verdadera raigambre explícita y revolucionaria–, en el que cinco mujeres, armadas con un espéculo, un espejo y la linterna del móvil, vamos a convertirnos en excavadoras de nuestras propias minas de oro y cobre, un tour que incluye también exploraciones en las minas vecinas con guantes de látex.



"En el grupo de WhatsApp que tenemos unas amigas propuse enviarnos un 'selfie' de las vaginas. Me llamaron guarra, bollera y se negaron en redondo"

Si no se trata solo de coños, ¿por qué hemos venido? Una de nosotras responde que desde que se vio obligada a volver a casa de sus padres ha perdido toda conexión con lo de allá abajo. ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Nadie? Así que hoy espera que su coño le conteste. Y eso será como volver a hablar consigo misma. Dos de las asistentes han venido porque parieron hace pocos meses y necesitan saber si se les ha quedado hecho un Cristo después de la hecatombe. Una de las compañeras es otra partera, que debe haber visto unos mil coños en su vida, pero que no ha visto hasta ahora el suyo con detenimiento. Y yo, que conozco perfectamente el mío y he visto unos cuantos ajenos, pero me interesa la idea de cambiar de contexto, que esto no sea ni una cita con el ginecólogo ni un encuentro sexual. Vernos los coños como vernos las caras. Recuerdo que hace un tiempo, en el grupo de WhatsApp que tenemos con unas amigas, Pichonas Power (me matarán cuando lean esto), propuse enviarnos un selfie de nuestras vaginas, simplemente porque nunca había visto las vaginas de mis amigas y siéndolo hace tantos años era una omisión ridícula; lo había visto todo de ellas pero me faltaba una parte. Me llamaron guarra, bollera y se negaron en redondo.



Hoy tengo una segunda oportunidad para mostrarme y ver casi sin morbo, una tarde para el autodescubrimiento y para ver de qué va eso de la autogestión ginecológica. Ahorrarse días de visitas médicas vale un Perú. El primer paso: dibujar nuestra pelvis. A mí me sale sin querer un Klimt despatarrado con bragas rojas, cuando Anabel irrumpe para explicarnos las maravillas de nuestra anatomía, que debemos investigar en parejas. Me toca con una de las recién paridas. Ajá, aquí están los isquiones, este es el pubis –casi te estoy tocando el clítoris– y este el sacro. El camino hacia la vulva es progresivo pero se llega. Anabel ya está sin bragas y todas la seguimos. Nos tumbamos en las colchonetas porque es hora de usar el espéculo, ese instrumento médico dilatador y explorador de vaginas, material plástico y descartable. Se mete y se abre dentro. Ya está. Annie Sprinkle estaría orgullosa.



"El camino hacia la vulva es progresivo pero se llega. Anabel ya está sin bragas y todas la seguimos"

Mirar tu propia vagina, en toda su profundidad, tiene un efecto hipnótico, como de puerta abierta a la octava dimensión por la que no sabes si entrar o salir. Aquí inicia un viaje de conocimiento hormonal y psicodélico sin retorno. Descubrimos que al fondo de todo, el cuello del útero tiene forma de sonrisa en una mujer que ha parido y forma de beso en una que no ha tenido hijos. Nos enteramos de que cada himen se rompe de manera distinta y yo recuerdo que mis restos postvirginales –llamados encantadoramente carúnculas mirtiformes– incluyen un aro de carne perfecto por el que también puede introducirse un dedo anular y con el que he jugado muchas veces a "si te queda el anillo me caso contigo".



"Nos ponemos los guantes de látex y penetramos a la compañera. Y brotan las preguntas: ¿Esto qué es?"

Nos tomamos fotos con flash a lo loco. Aparece una almorrana en la foto. Ahora nos vamos a meter mano. Nos ponemos los guantes de látex y penetramos a la compañera, recorriendo cada detalle de su cavidad. Y brotan las preguntas: ¿Esto qué es? ¿Esto es el ano palpado desde la vagina? ¿Qué tengo que tocar para que eyacule? ¿Por qué las pollas me duelen? ¿Por qué a veces lubrico transparente y otras blanco? ¿Qué es el elevador anal? ¿Cómo no hacerme encima si estornudo? Anabel no tiene reparos en que le metamos el dedo a ella para aprender más. Nuestras vaginas son finitas, su conocimiento es infinito.



La última lección es sobre el clítoris y Anabel me pide que modele con plastilina una vulva. Otra vez me falta tridimensionalidad. La maestra rehace mi obra para dar la mejor noticia del día. Para quien no lo sepa: lo que conocemos como clítoris solo es la punta del iceberg, el 90 por ciento de él es interno y se extiende por toda la vagina hasta el ano, multiplicando en placer por mil. La compañera de la vagina muda –que se ha prestado como conejilla de indias para esto del clítoris– grita de emoción: sí, la suya está viva y ha dicho algo. Todas la oímos. Ahora tengo el móvil lleno de fotos de vaginas parlantes.

viernes, febrero 05, 2016

Lady Manes: Ocho maneras de peinarnos el coño

Cultura Inquieta - Lady Manes: Ocho maneras de peinarnos el coño



LADY MANES: OCHO MANERAS DE PEINARNOS EL COÑO




Rhiannon Schneiderman Lady Manes: Ocho maneras de peinar su coño
Rhiannon Schneiderman Cultura Inquieta
Lady Manes es una gamberra y simpática serie de autorretratos obra de la fotógrafa estadounidense Rhiannon Schneiderman.
En cada retrato vemos una aburrida Rhiannon intentando asumir poses femeninas y de moda, luciendo algo de ropa y con una clase muy especial de peinado..
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El objetivo de la obra de Schneiderman es jugar con el lenguaje de la moda y las convenciones de género. Las posturas que ensaya demuestran un saber estar digno de Victoria's Secret. Del mismo modo que los peinados de coño ni son desagradables ni buscan un impacto agresivo. Al contrario, están perfectamente peinados y enlacados, como recién salidos de un anuncio de champú.
Schneiderman dice que sus fotografías tratan de desafiar los modelos estereotipados de feminidad y combatir la objetivación de la mujer.
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martes, febrero 02, 2016

La Fábrica de Jabón: ¡Activismo en la cama!

La Fábrica de Jabón: ¡Activismo en la cama!: Puestos a pensar sobre la influencia de lo libertario en nuestras relaciones sexo afectivas obtenemos una ya muy desdibujada idea sobre...





Puestos a pensar sobre la influencia de lo libertario en nuestras relaciones sexo afectivas obtenemos una ya muy desdibujada idea sobre el concepto del amor libre, que en la actualidad apenas obtiene eco incluso entre los anarquistas mas recalcitrantes.

Si bien es verdad que desde sus inicios hasta ahora, algunas teorías sexo relacionales como el poliamor o la anarquía relacional han hecho algunos intentos de estructurar el amor libre, sigue chirriando un tanto la sensación de que embarcados en esta dinámica de parejas abiertas, gran energía y espacio mental está destinado al paliativo del sufrimiento por los celos, como traducción del dolor que supone el hecho de compartir de forma mas o menos voluntaria al objeto de nuestros deseos con segundas o terceras personas.

Paliativo relativo, si tenemos en cuenta que la reducción del dolor se consigue mediante una política de pactos que recuerda bastante a las reglas impositivas de la pareja patriarcal, heteronormativa tradicional: Si estamos juntos no tocarás a otras/os. En el poliamor. si estamos juntos, tu serás mi primera pareja, los jueves veré a la segunda, y a la tercera le daré menos besos que a ti (un suponer).

El principal problema de tal dinámica es que se limita a organizar los tiempos y las dedicaciones mediante pactos en un inútil intento de poner puertas al campo en el campo de los afectos, sin tener en cuenta que el principal factor que origina los celos es el sentido de la propiedad sobre el objeto amado, el sentido de exclusividad que como propiedad individual adquiere entre la interminable lista de nuestras propiedades; Convirtiendo esta relación (entre las de amigos, de trabajo, de familia...) en LA RELACION. 

En este sentido, el campo sexo afectivo se encuentra completamente contaminado por el concepto de propiedad privada propio de la dinámica capitalista de "acaparamiento" y consecuente exclusividad sobre lo acaparado.

Es entonces cuando el hecho de compartir se torna doloroso, ya que dentro de la dinámica capitalista, los objetos de nuestras relaciones sexo afectivas se vuelven nuestros e "incompartibles". Podríamos hacer un ejercicio de imaginación, intentando extrapolar los modos en que discurren las diferentes relaciones que manejamos, de trabajo, de amigos, familiares...aplicándoles la normativa que rige la pareja tradicional: Si solo pudiéramos tener un amigo en exclusividad, en cuanto a tiempos de dedicación, afectos, etc. automáticamente  salta a la vista la relación tan aberrante que supondría. Y, por supuesto, como nos nos sentimos dueños de nuestros amigos, fluimos con ellos sin celos, ni necesidad de exclusividad, ni miedo a la soledad o al abandono, compartiendo con ellos el tiempo que libremente queremos dedicar en la búsqueda de nuestra felicidad.

Si fuéramos capaces de erradicar de nuestras relaciones sexo afectivas el sentimiento de propiedad privada y exclusividad que la dinámica capitalista le confiere, y extrapoláramos nuestras dinámicas amistosas a las relaciones de pareja, automáticamente se ampliarían nuestras posibilidades sexuales y afectivas, y podríamos satisfacer aquellas que sistemáticamente se han prohibido o se han vivido con dolor.

Llegados a este punto, podríamos empezar a considerar como una forma de activismo el abordaje de estas cuestiones en nuestra cotidianidad sexo afectiva, entendida como una forma de recuperación que la naturaleza del capitalismo nos ha robado en favor de estructuras relacionales que lo fortalecen, al igual que lo concerniente al decrecimiento, las actividades autotélicas, como formatos activistas para no atender la estructura que el sistema capitalista nos propone, generando otros planteamientos aplicados en lo cotidiano para ir recuperando una parcela mas en nuestro trabajo de autoconstrucción como sujetos.

jueves, enero 21, 2016

33 dibujos eróticos obra de Gustav Klimt

Cultura Inquieta - 33 dibujos eróticos obra de Gustav Klimt







33 DIBUJOS ERÓTICOS OBRA DE GUSTAV KLIMT


Gustav Klimt (1862 - 1918) fue un pintor simbolista austríaco y uno de los miembros más prominentes del movimiento de la Secesión de Viena (modernismo). Klimt destacó por su pinturas, murales, bosquejos, y otras formas de arte. Su tema principal fue el cuerpo de la mujer y sus obras se caracterizan por un franco erotismo. Klimt vivió en la pobreza mientras asistía a la Kunstgewerbeschule Viena donde estudió pintura arquitectónica hasta 1883.
En 1897 Klimt se convirtió en uno de los miembros fundadores y presidente de la Wiener Sezession y de la revista del grupo, Ver Sacrum (Sagrada Primavera). Se quedó con la Sezession hasta 1908. Los objetivos del grupo eran proporcionar exposiciones a jóvenes artistas no convencionales, para llevar las obras de los mejores artistas extranjeros a Viena y publicar su propia revista para mostrar el trabajo de sus miembros.
Aunque fue muy activo sexualmente, mantuvo la discrección y evitó escándalos personales.
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