miércoles, abril 20, 2016

Todo lo que puede dar de sí tu vagina

Todo lo que puede dar de sí tu vagina | Tentaciones | EL PAÍS



Todo lo que puede dar de sí tu vagina

Ilustración de David Uzquiza







Aunque lo más sincero sea decir que estamos aquí para ver coños, en realidad somos mujeres: nunca se trata solo de vaginas. En el estudio de Atocha de la sexóloga y matrona Anabel Carabantes –alguien que trae bebés al mundo en sus casas y a quien en sus ratos libres se le ocurren brillantes chifladuras como esta– tiene lugar el taller Mi vulva, mi vagina –un título de ecos parvularios, que da hasta ternurita y no hace presagiar lo que comprobaremos a continuación: su verdadera raigambre explícita y revolucionaria–, en el que cinco mujeres, armadas con un espéculo, un espejo y la linterna del móvil, vamos a convertirnos en excavadoras de nuestras propias minas de oro y cobre, un tour que incluye también exploraciones en las minas vecinas con guantes de látex.



"En el grupo de WhatsApp que tenemos unas amigas propuse enviarnos un 'selfie' de las vaginas. Me llamaron guarra, bollera y se negaron en redondo"

Si no se trata solo de coños, ¿por qué hemos venido? Una de nosotras responde que desde que se vio obligada a volver a casa de sus padres ha perdido toda conexión con lo de allá abajo. ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Nadie? Así que hoy espera que su coño le conteste. Y eso será como volver a hablar consigo misma. Dos de las asistentes han venido porque parieron hace pocos meses y necesitan saber si se les ha quedado hecho un Cristo después de la hecatombe. Una de las compañeras es otra partera, que debe haber visto unos mil coños en su vida, pero que no ha visto hasta ahora el suyo con detenimiento. Y yo, que conozco perfectamente el mío y he visto unos cuantos ajenos, pero me interesa la idea de cambiar de contexto, que esto no sea ni una cita con el ginecólogo ni un encuentro sexual. Vernos los coños como vernos las caras. Recuerdo que hace un tiempo, en el grupo de WhatsApp que tenemos con unas amigas, Pichonas Power (me matarán cuando lean esto), propuse enviarnos un selfie de nuestras vaginas, simplemente porque nunca había visto las vaginas de mis amigas y siéndolo hace tantos años era una omisión ridícula; lo había visto todo de ellas pero me faltaba una parte. Me llamaron guarra, bollera y se negaron en redondo.



Hoy tengo una segunda oportunidad para mostrarme y ver casi sin morbo, una tarde para el autodescubrimiento y para ver de qué va eso de la autogestión ginecológica. Ahorrarse días de visitas médicas vale un Perú. El primer paso: dibujar nuestra pelvis. A mí me sale sin querer un Klimt despatarrado con bragas rojas, cuando Anabel irrumpe para explicarnos las maravillas de nuestra anatomía, que debemos investigar en parejas. Me toca con una de las recién paridas. Ajá, aquí están los isquiones, este es el pubis –casi te estoy tocando el clítoris– y este el sacro. El camino hacia la vulva es progresivo pero se llega. Anabel ya está sin bragas y todas la seguimos. Nos tumbamos en las colchonetas porque es hora de usar el espéculo, ese instrumento médico dilatador y explorador de vaginas, material plástico y descartable. Se mete y se abre dentro. Ya está. Annie Sprinkle estaría orgullosa.



"El camino hacia la vulva es progresivo pero se llega. Anabel ya está sin bragas y todas la seguimos"

Mirar tu propia vagina, en toda su profundidad, tiene un efecto hipnótico, como de puerta abierta a la octava dimensión por la que no sabes si entrar o salir. Aquí inicia un viaje de conocimiento hormonal y psicodélico sin retorno. Descubrimos que al fondo de todo, el cuello del útero tiene forma de sonrisa en una mujer que ha parido y forma de beso en una que no ha tenido hijos. Nos enteramos de que cada himen se rompe de manera distinta y yo recuerdo que mis restos postvirginales –llamados encantadoramente carúnculas mirtiformes– incluyen un aro de carne perfecto por el que también puede introducirse un dedo anular y con el que he jugado muchas veces a "si te queda el anillo me caso contigo".



"Nos ponemos los guantes de látex y penetramos a la compañera. Y brotan las preguntas: ¿Esto qué es?"

Nos tomamos fotos con flash a lo loco. Aparece una almorrana en la foto. Ahora nos vamos a meter mano. Nos ponemos los guantes de látex y penetramos a la compañera, recorriendo cada detalle de su cavidad. Y brotan las preguntas: ¿Esto qué es? ¿Esto es el ano palpado desde la vagina? ¿Qué tengo que tocar para que eyacule? ¿Por qué las pollas me duelen? ¿Por qué a veces lubrico transparente y otras blanco? ¿Qué es el elevador anal? ¿Cómo no hacerme encima si estornudo? Anabel no tiene reparos en que le metamos el dedo a ella para aprender más. Nuestras vaginas son finitas, su conocimiento es infinito.



La última lección es sobre el clítoris y Anabel me pide que modele con plastilina una vulva. Otra vez me falta tridimensionalidad. La maestra rehace mi obra para dar la mejor noticia del día. Para quien no lo sepa: lo que conocemos como clítoris solo es la punta del iceberg, el 90 por ciento de él es interno y se extiende por toda la vagina hasta el ano, multiplicando en placer por mil. La compañera de la vagina muda –que se ha prestado como conejilla de indias para esto del clítoris– grita de emoción: sí, la suya está viva y ha dicho algo. Todas la oímos. Ahora tengo el móvil lleno de fotos de vaginas parlantes.

viernes, febrero 05, 2016

Lady Manes: Ocho maneras de peinarnos el coño

Cultura Inquieta - Lady Manes: Ocho maneras de peinarnos el coño



LADY MANES: OCHO MANERAS DE PEINARNOS EL COÑO




Rhiannon Schneiderman Lady Manes: Ocho maneras de peinar su coño
Rhiannon Schneiderman Cultura Inquieta
Lady Manes es una gamberra y simpática serie de autorretratos obra de la fotógrafa estadounidense Rhiannon Schneiderman.
En cada retrato vemos una aburrida Rhiannon intentando asumir poses femeninas y de moda, luciendo algo de ropa y con una clase muy especial de peinado..
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El objetivo de la obra de Schneiderman es jugar con el lenguaje de la moda y las convenciones de género. Las posturas que ensaya demuestran un saber estar digno de Victoria's Secret. Del mismo modo que los peinados de coño ni son desagradables ni buscan un impacto agresivo. Al contrario, están perfectamente peinados y enlacados, como recién salidos de un anuncio de champú.
Schneiderman dice que sus fotografías tratan de desafiar los modelos estereotipados de feminidad y combatir la objetivación de la mujer.
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martes, febrero 02, 2016

La Fábrica de Jabón: ¡Activismo en la cama!

La Fábrica de Jabón: ¡Activismo en la cama!: Puestos a pensar sobre la influencia de lo libertario en nuestras relaciones sexo afectivas obtenemos una ya muy desdibujada idea sobre...





Puestos a pensar sobre la influencia de lo libertario en nuestras relaciones sexo afectivas obtenemos una ya muy desdibujada idea sobre el concepto del amor libre, que en la actualidad apenas obtiene eco incluso entre los anarquistas mas recalcitrantes.

Si bien es verdad que desde sus inicios hasta ahora, algunas teorías sexo relacionales como el poliamor o la anarquía relacional han hecho algunos intentos de estructurar el amor libre, sigue chirriando un tanto la sensación de que embarcados en esta dinámica de parejas abiertas, gran energía y espacio mental está destinado al paliativo del sufrimiento por los celos, como traducción del dolor que supone el hecho de compartir de forma mas o menos voluntaria al objeto de nuestros deseos con segundas o terceras personas.

Paliativo relativo, si tenemos en cuenta que la reducción del dolor se consigue mediante una política de pactos que recuerda bastante a las reglas impositivas de la pareja patriarcal, heteronormativa tradicional: Si estamos juntos no tocarás a otras/os. En el poliamor. si estamos juntos, tu serás mi primera pareja, los jueves veré a la segunda, y a la tercera le daré menos besos que a ti (un suponer).

El principal problema de tal dinámica es que se limita a organizar los tiempos y las dedicaciones mediante pactos en un inútil intento de poner puertas al campo en el campo de los afectos, sin tener en cuenta que el principal factor que origina los celos es el sentido de la propiedad sobre el objeto amado, el sentido de exclusividad que como propiedad individual adquiere entre la interminable lista de nuestras propiedades; Convirtiendo esta relación (entre las de amigos, de trabajo, de familia...) en LA RELACION. 

En este sentido, el campo sexo afectivo se encuentra completamente contaminado por el concepto de propiedad privada propio de la dinámica capitalista de "acaparamiento" y consecuente exclusividad sobre lo acaparado.

Es entonces cuando el hecho de compartir se torna doloroso, ya que dentro de la dinámica capitalista, los objetos de nuestras relaciones sexo afectivas se vuelven nuestros e "incompartibles". Podríamos hacer un ejercicio de imaginación, intentando extrapolar los modos en que discurren las diferentes relaciones que manejamos, de trabajo, de amigos, familiares...aplicándoles la normativa que rige la pareja tradicional: Si solo pudiéramos tener un amigo en exclusividad, en cuanto a tiempos de dedicación, afectos, etc. automáticamente  salta a la vista la relación tan aberrante que supondría. Y, por supuesto, como nos nos sentimos dueños de nuestros amigos, fluimos con ellos sin celos, ni necesidad de exclusividad, ni miedo a la soledad o al abandono, compartiendo con ellos el tiempo que libremente queremos dedicar en la búsqueda de nuestra felicidad.

Si fuéramos capaces de erradicar de nuestras relaciones sexo afectivas el sentimiento de propiedad privada y exclusividad que la dinámica capitalista le confiere, y extrapoláramos nuestras dinámicas amistosas a las relaciones de pareja, automáticamente se ampliarían nuestras posibilidades sexuales y afectivas, y podríamos satisfacer aquellas que sistemáticamente se han prohibido o se han vivido con dolor.

Llegados a este punto, podríamos empezar a considerar como una forma de activismo el abordaje de estas cuestiones en nuestra cotidianidad sexo afectiva, entendida como una forma de recuperación que la naturaleza del capitalismo nos ha robado en favor de estructuras relacionales que lo fortalecen, al igual que lo concerniente al decrecimiento, las actividades autotélicas, como formatos activistas para no atender la estructura que el sistema capitalista nos propone, generando otros planteamientos aplicados en lo cotidiano para ir recuperando una parcela mas en nuestro trabajo de autoconstrucción como sujetos.

jueves, enero 21, 2016

33 dibujos eróticos obra de Gustav Klimt

Cultura Inquieta - 33 dibujos eróticos obra de Gustav Klimt







33 DIBUJOS ERÓTICOS OBRA DE GUSTAV KLIMT


Gustav Klimt (1862 - 1918) fue un pintor simbolista austríaco y uno de los miembros más prominentes del movimiento de la Secesión de Viena (modernismo). Klimt destacó por su pinturas, murales, bosquejos, y otras formas de arte. Su tema principal fue el cuerpo de la mujer y sus obras se caracterizan por un franco erotismo. Klimt vivió en la pobreza mientras asistía a la Kunstgewerbeschule Viena donde estudió pintura arquitectónica hasta 1883.
En 1897 Klimt se convirtió en uno de los miembros fundadores y presidente de la Wiener Sezession y de la revista del grupo, Ver Sacrum (Sagrada Primavera). Se quedó con la Sezession hasta 1908. Los objetivos del grupo eran proporcionar exposiciones a jóvenes artistas no convencionales, para llevar las obras de los mejores artistas extranjeros a Viena y publicar su propia revista para mostrar el trabajo de sus miembros.
Aunque fue muy activo sexualmente, mantuvo la discrección y evitó escándalos personales.
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